Publicado: 28 de Febrero de 2018

Las carillas de composite son un tratamiento estético, que busca mejorar la forma y el color de las piezas dentales anteriores.

Es un tratamiento conservador en comparación con las famosas carillas de porcelana. Éstas últimas invaden el tejido dental de manera más agresiva, es decir, para que un carilla de porcelana, cerámica o de disilicato de litio no se caiga, no se fracture y consiga tapar el color natural del diente es necesario tallar bastate la cara anterior del diente, ya que el material cerámico necesita un grosor mínimo adecuado y un espacio para el cemento. En este proceso ocurre algo muy común.. Los odontólogos no tallan lo verdaderamente necesario para evitar dolores pulpares, por lo que la carilla queda abultada, conformando un escalón al ras de la encía que provoca graves problemas periodontales. Sin embargo, con las de composite no ocurre este problema. El composite se puede poner sobre el esmalte virgen y no es necesario tallar tanto.

El composite tiene muchas ventajas, es un material reversible que se retoca facilmente puliendo si se quiere quitar material o añadiendo si es lo que se  desea. Su ajuste a la encía es más previsible y controlable que con las carillas fabricadas por un protésico. Además se necesitan menos citas ya que no dependemos de un laboratorio protésico en el proceso. Las carillas de composite se pueden hacer en una única cita. Otra ventaja importante es el bajo coste en comparación con las anteriores.

Os dejamos un ejemplo de lo que son unas carillas de disilicato de litio (siendo las carillas que admite menor grosor de material) en mal estado, en las que se ha tallado menos de lo necesario y por ello se han despegado, se han fracturado y le han creado una gingivitis agresiva por no estar adecuadamente adaptadas.