El 5% de los tumores de cabeza y cuello tienen lugar en las glándulas salivales, habiendo una gran variedad de carcinomas, muchas veces de difícil diagnóstico. Pueden ser tumores epiteliales, mesenquimatosos o de origen hematológico; en algunos casos se pueden originar por metástasis de otros tumores.
La mayoría de los tumores en glándulas salivales son benignos, de tipo adenoma. El 80% de estos afectan a la glándula Parótida, en menor proporción a las submandibulares (15%) y las glándulas sublinguales solo están afectadas en el 5% de los casos.
El Adenoma Pleomorfo es el tumor más frecuente y afecta en la mayoría de los casos a la glándula Parótida. Otro tumor es el Cistoadenolinfoma que en menor medida afecta también a la Parótida.

El Adenocarcinoma Quístico es un tumor de poca malignidad y poco infiltrante, sin embargo, puede recidivar localmente y dar metástasis a largo plazo en pulmón y hueso. Aunque este tumor tiene un crecimiento lento, si presenta una consistencia muy sólida, en la mayoría de los casos es de peor pronóstico.

Otros tumores los constituyen los adenomas tubulares y trabeculares, llamados así por la diferente organización celular (en trabéculas o túbulos). Son tumores poco frecuentes.
Los tumores epiteliales benignos de las glándulas salivales pueden tener un riesgo de transformación maligna a largo plazo. El tratamiento consiste en la excéresis quirúrgica en su totalidad, con un margen de prevención, dejando los bordes de la herida con tejido sano.
